viernes, 26 de febrero de 2010

trees, those useless trees.

Comparten el espacio sin pedir nada a cambio. Sin queja alguna, contemplan sin explicarse nuestro comportamiento a travéz de los años.
Hay que cortarlos!! levantan mi banqueta, ensucian mi coche y rompen los cables que transmiten mi preciosa señal de televisión.
Aunque no quedan muchos en esta ciudad estorban. Ohh sí!!....... useless trees.



Según una fábula medieval, un día la Verdad y la Mentira salieron a pasear juntas, y se encontraron ante un árbol enorme. Ambas decidieron quedarse a vivir ahí, acordando que la Mentira se instalaría en las ramas, y la Verdad en las raíces. Durante varios años muchas personas iban a refugiarse bajo la sombra del árbol, cosa que aprovechaba la Mentira para ejercer su mala influencia. Pero un día, el árbol se derrumbó, pues la Verdad, al no tener otra cosa qué comer bajo tierra, acabó destruyendo las raíces que sostenían igualmente al árbol y a la Mentira. La moraleja dice que la verdad tarde o temprano siempre sale al descubierto, pero en la práctica, no siempre es tan fácil derrumbar a las mentiras.

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